Guía — QR en el local

Poner un QR en tu negocio y que lo escaneen

Casi todos los QR de mostrador del mundo no los escanea nadie, y casi nunca es culpa del código. Es del sitio, del tamaño y de la frase de al lado. Las tres cosas se arreglan en una tarde.

Publicado el 18 de agosto de 2026 · Lectura: 7 min

Por qué no lo escanea nadie

Si llevas meses con un cartelito junto a la caja y no ha entrado ni un escaneo, no es que la gente no sepa usarlo. Suele ser una de estas tres:

  1. 1

    No se sabe qué hay detrás

    Un cuadrado negro no promete nada. Nadie saca el móvil por curiosidad: lo saca cuando le dices qué va a encontrar.

  2. 2

    Está donde nadie mira

    Pegado en el canto del mostrador, tapado por el datáfono o a la altura de las rodillas. Si hay que agacharse o buscarlo, no existe.

  3. 3

    Llega en el momento equivocado

    Mientras alguien paga tiene las manos ocupadas y prisa. El buen momento es mientras espera: en la silla, en la sala, en la mesa antes de que llegue la comida.

El tamaño: la regla del 10 a 1

Solo tienes que recordar una cosa: el ancho del código debe ser, como mínimo, la décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. A dos metros, veinte centímetros. Ni más misterio.

Dónde vaSe lee desdeMínimoConsejo
En el mostrador, a un palmo30 cm3 cmRedondea a 5 cm y te olvidas
En la mesa de un bar50 cm5 cmEl clásico del tríptico de mesa
En la pared de la sala de espera1,5 m15 cmUn A5 lo cubre de sobra
En el escaparate, desde la acera2 m20 cmCuenta el grosor del cristal y la reja
En un cartel en la calle5 m50 cmAquí ya manda el cartel, no el QR

Y un suelo por debajo del cual da igual la regla: nunca menos de dos centímetros. Ahí la cámara de un móvil normal ya falla, y con la luz de una tienda por la tarde falla del todo. Si no caben dos centímetros, ese no es el sitio.

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Los cinco sitios que funcionan

Ordenados por lo que suelen rendir. Fíjate en que casi todos tienen algo en común: la persona está parada y con tiempo.

  1. 1

    El escaparate, por fuera

    Es el único que trabaja con la persiana bajada. Quien pasa un domingo y quiere saber el horario o los precios lo escanea desde la calle. Ponlo a la altura de los ojos, no a ras de suelo.

  2. 2

    Donde la gente espera

    La silla del secador, la sala de espera, la mesa antes de que llegue la comida. Ahí el móvil ya está en la mano y hay tiempo muerto que llenar.

  3. 3

    El espejo o la pared de enfrente

    Un cliente sentado mira al frente durante media hora. Es el sitio con más minutos de atención de todo el local y casi nadie lo usa.

  4. 4

    Lo que se llevan a casa

    La bolsa, el ticket, la tarjeta de la próxima cita. Se escanea después, tranquilamente, que es cuando la gente decide volver.

  5. 5

    La barra o el mostrador, pero en pie

    En un soporte inclinado, no pegado plano sobre la superficie. Un QR tumbado obliga a ponerse encima y a pelearse con el reflejo.

La frase de al lado importa más que el código

Nadie saca el móvil por un cuadrado. Lo saca por lo que le prometes. Di qué va a encontrar, en cuatro o cinco palabras, y ponlo encima del código, no debajo.

SectorLo que suele ponerLo que funciona
PeluqueríaEscanéameMira los precios y pide cita 👉
RestauranteNuestra webLa carta completa, con alérgenos
VeterinariaSíguenosHorario, urgencias y cómo llegar
FisioterapiaMás informaciónReserva tu hora sin llamar

«Escanéame» explica cómo, no para qué. Y el cómo ya lo sabe todo el mundo.

Seis errores de impresión que lo matan

  1. 1

    Sin margen blanco alrededor

    El código necesita un marco claro para que el lector sepa dónde empieza. La norma pide el equivalente a cuatro cuadraditos de los suyos; en un cartel normal, medio centímetro largo de blanco. Es el fallo número uno y no se ve hasta que no lee.

  2. 2

    Claro sobre oscuro

    Queda precioso en un cartel negro y falla en bastantes móviles. La norma dice que los cuadrados tienen que ser más oscuros que el fondo, y muchos lectores se lo toman al pie de la letra. Oscuro sobre claro, siempre.

  3. 3

    Encima de una foto

    La foto mete ruido justo donde el lector busca contraste. Si quieres foto, ponla detrás de un recuadro blanco sólido y el QR encima.

  4. 4

    Plastificado con brillo

    El reflejo del fluorescente tapa media zona del código y la cámara no encuentra nada. Papel mate o plastificado mate, siempre.

  5. 5

    Más pequeño de dos centímetros

    Por debajo de ahí deja de ser fiable con la cámara de un móvil normal, y con poca luz falla del todo. Si no cabe, es que ese no es el sitio.

  6. 6

    Tapado a los tres días

    El datáfono, el servilletero, el expositor de chicles. Míralo una semana después de ponerlo: la mitad de los QR del mundo mueren así, sepultados.

Y el fallo que no se ve hasta que es tarde

Los seis de arriba se descubren el primer día: no lee, y lo arreglas. Hay uno que tarda meses en aparecer y para entonces ya has repartido cien tarjetas.

Si tu código es estático, la dirección va escrita dentro del propio dibujo. El día que cambies de página o cierres esa dirección, todos los carteles que hayas impreso se quedan apuntando a un sitio que ya no existe, y no hay forma de arreglarlo sin volver a imprimir. Si es dinámico, apunta a una dirección intermedia que tú rediriges cuando quieras.

Está explicado con calma en QR dinámico o estático, y aquí qué es exactamente un QR dinámico.

Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Hace falta una aplicación para escanear un QR?

No, desde hace años no. La cámara del iPhone lo detecta sola y en Android también, directamente o a través de Google Lens. Si en tu cartel pones «descarga una app para escanear», estás inventando un problema que ya no existe.

¿De qué tamaño tengo que imprimir el QR?

La regla es sencilla: el ancho del código debe ser como mínimo la décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. A un palmo del mostrador, tres centímetros. Desde la acera, a dos metros, veinte centímetros. Y nunca por debajo de dos, aunque la distancia sea corta.

¿Puedo ponerle mi logo o mis colores?

Sí, con dos condiciones. El logo va en el centro y no debe comerse más de una quinta parte del código, porque el resto de la información ya no se puede reconstruir. Y los colores tienen que mantener el contraste: oscuro de verdad sobre claro de verdad. Un gris medio sobre beige no lee.

Si cambio de página web, ¿tengo que reimprimir los carteles?

Depende de qué QR sea. Uno estático lleva la dirección escrita dentro y muere con ella: si cierras esa página, el cartel deja de servir. Uno dinámico apunta a una dirección intermedia que tú puedes redirigir, así que cambias el destino sin tocar lo impreso. Es la diferencia más cara de descubrir tarde.

¿Sirve poner el QR en mi foto de perfil de redes?

No. Las redes recortan la foto de perfil en círculo y la enseñan tan pequeña que ninguna cámara la lee. Además, quien está mirando tu perfil ya tiene el móvil en la mano: para eso está el enlace, que se toca. El QR es para cuando la pantalla es tuya y el móvil es de otro.

¿Cuántos QR distintos debería tener?

Los menos posibles. Un QR por sitio con destinos distintos multiplica los carteles y te deja sin saber cuál funciona. Lo normal es uno solo que lleve a tu página, y que dentro esté todo: precios, horario, carta, cita.

Tu QR, ya montado

Se descarga listo para imprimir y apunta a tu página, con tus precios, tu horario y tu cita dentro. Si algún día cambia algo, cambias la página y el cartel sigue valiendo. Gratis y sin tarjeta.

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